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      El debate sobre el epoxi o el poliuretano como forma de proteger el suelo está servido. Hay quien piensa que el primero es mejor porque tiene una mayor adaptación a posibles grietas y hay quien cree que el segundo, sobre todo en pavimento exterior, ofrece mayor resistencia.

      Por eso, te proponemos un análisis de ambos, para que así decidas cuál se adapta mejor a tu caso. No olvides que además, pueden combinarse como también te mostraremos.

      Pero qué son y cuáles son sus ventajas

      Ambos materiales son resinas que se utilizan para pavimentar el suelo en lugares que requieren de cierta protección contra abrasión o roces. De esta forma, se utilizan como pintura y son de fácil aplicación.

      Vas dando capas unas sobre otras hasta conseguir el grosor deseado y después eliges el acabado mate o con brillo y por supuesto, se puede pintar encima de ellos con el color que desees.

      Poliuretano, la esencia de lo antiguo

      El poliuretano es flexible y tiene una mayor capacidad para absorber impactos que el epoxi. Por otro lado, tiene una mayor resistencia a productos químicos, por ejemplo, el principal problema para un pavimento interior o exterior: el disolvente.

      Como todo lo que lleva años utilizándose, está probado en todo tipo de superficies y eso es una garantía para ti. Sin embargo, presenta ciertos problemas, debido a que el instalador no puede decidir su grosor, ya que son capas finas y por tanto, es un impedimento a la hora de conseguir nivelar. Por otro lado, no se adapta bien a suelos irregulares.

      El epoxi, la modernidad de lo nuevo

      Este material es en gran medida una reciente innovación, que busca (entre otros factores) eliminar el problema del poliuretano cuando el suelo tiene grietas o imperfecciones, pero sin perder capacidad protectora.

      De esta forma, es una resina que se adapta muy bien a todas las superficies y por ese motivo, está indicada cuando el suelo original presente señales de un uso excesivo o simplemente, no sea del todo plano.

      Es versátil, flexible, fácil de aplicar y con una vida útil que te permite un mantenimiento sencillo. Además, permite al instalador elegir el grosor y esto ayuda a la nivelación, por lo que está indicado en proyectos que requieren medidas determinadas.

      El epoxi, por su lado, se suele aplicar con un componente endurecedor, que permite un secado más rápido y además, te ofrece una dureza extra. Este material incluso se utiliza en náutica con excelentes resultados.

      Además, se dan diversos tipos como el fenólico, con gran capacidad de resistencia, o el modificado, que es el idóneo para proteger el acero, los taques y similares. De esta forma, puedes elegir el que más te interese en función del tipo de material que quieras pavimentar. Esto añade una ventaja más a esta resina.

      Juntos, pero no revueltos

      Sin embargo, existe una tercera opción que plantea las ventajas de ambos y busca evitar sus inconvenientes. De esta forma, puedes optar por una combinación de ambos, poliuretano y epoxi, que te permita aprovechar la dureza de uno y la versatilidad del otro. Pero, eso sí, cada uno debe aplicarse por separado, por eso deben ir juntos, pero no revueltos.

      El proceso es el siguiente: se comienza por capas de poliuretano, que darán durabilidad al suelo y se acaba con el epoxi, que se adapta perfectamente a todos los suelos. Luego eliges la terminación y si quieres pintar la superficie con algún color de tu agrado.

      En este caso, conseguirás durabilidad y flexibilidad para resistir todo tipo de químicos, roces o golpes. Además. es fácil volver a aplicar alguna capa posterior en caso necesario. En este caso, tendrás la ventaja de ambos y habrás eliminado los inconvenientes. Porque son totalmente compatibles y te permiten igualmente un acabado perfecto.

      Materiales con altas prestaciones

      Estas dos resinas son indicadas en suelos de entornos sanitarios, alimentarios o industriales, en que no solo se busca la resistencia, sino también una fácil limpieza e higiene. Por este motivo, se utilizan en lugares donde otros materiales se romperían con facilidad.

      Por estos motivos, tanto uno como el otro se han utilizado incluso en lugares donde hay mucho tráfico de vehículos, por ejemplo, en instalaciones para maquinaria pesada, parkings públicos o privados y también el hogares.

      En definitiva

      Ambos materiales son duros, versátiles y muy adecuados para pavimentos. Cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes y te hemos mostrado cuáles son.

      De esta forma, puedes elegir el que mejor se adapte a tu suelo y así protegerlo de la forma más adecuada. Por otro lado, también los puedes combinar, consiguiendo así tener lo mejor de ambos.

      Porque tanto si el uso va a ser industrial, como alimentario o sanitario, es conveniente que la superficie resista los roces y productos de limpieza.